La gastronomía, de carácter rural, poco complicada y basada en los productos de la tierra, es muy variada por ser una tierra donde abundan los cultivos de huerta y árboles frutales, así como la cría de animales domésticos y silvestres.

Muchos de sus platos han evolucionado y se han perfeccionado consiguiendo sabores deliciosos, fruto de la calidad del producto y de la experiencia culinaria acumulada.

Entre los productos tradicionales podemos citar el chicharrón que se obtiene de freír las pellas de la manteca y la torta de chicharrón, que se elabora en invierno con chicharros y masa de pan y cocida en horno de leña.

Las castañas con leche. Una vez secas y peladas, se cuecen con leche.

Las patatas secas con tocino, conocidas en otros lugares como patatas meneas y patatas revueltas es seguramente el plato popular de ambas sierras; se trata de un plato simple y sabroso, que se consumían casi a diario para el desayuno y la cena.

La comida de mediodía se basaba en el cocido, las alubias y las lentejas.

Pero sin duda, los platos más atractivos de la localidad son la ternera, cuyo exquisito sabor se lo proporciona el fino pasto de la sierra y el buen hacer de los ganaderos, el cabrito guisado o cochifrito y el lechazo (cordero) al horno.

También es muy solicitado por vecinos y viajeros el tostón al horno.

Aunque la matanza ya no es tan frecuente, la chacina tiene merecida fama, por la calidad de los productos.

Para uso familiar se elabora queso de cabra, tanto fresco como curado, de fuerte sabor, pero exquisito al paladar.

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